Un día, un gobernador visitó una ciudad bajo su jurisdicción con su secretario. El alcalde hizo una gran cena para dar la bienvenida y arregló la mejor habitación, que está en el 27 piso del mejor hotel de la ciudad.
Durante la cena, el gobernador estaba muy contento, dijo que la ciudad había logrado un gran desarrollo y el alcalde era el mayor contribuyente. El “contribuyente” estaba muy feliz cuando oyó esto y creyó que no habría problema sobre su promoción.
Después de la cena, los tres estaban un poco borrachos, entonces el alcalde acompañó al gobernador y a su secretario al hotel. Cuando llegaron al hotel, les dijo un camarero que los asensores no foncionaban y debían subir 27 pisos a pie. Tal ves debido al alcohol, el gobernador no se enojó nada, al contrario, sugirió que era mejor subir por escaleras para buena salud, pero cada uno debía contar un chiste o cantar por un rato. Luego los tres empenzaron a subir.
Primero, el jefe contó un chiste y otros dos se ríen hasta que se saltaron las lágrimas, así ellos llegaron al 15 piso; luego el secretario cantó una canción local de su pueblo natal. En ese momento todos despertaron de alcohol y estaban muy cansados, pero ya estaban en el 23 piso. El gobernador dijo: ¨Muy bien, estamos casí allí. Ahora, es tú turno, alcalde.¨
Él dijo:¨Mi chiste es muy corto y triste. Se me olvidé traer la llave!¨
(CHIE) Me gustó mucho tu anecdota, Angelica! Qué horror ellos tienen que regresar y subir otra vez... Si yo estuvieta con ellos, dormiría en el suelo enfrente de la habitación.
Un día, un gobernador visitó con su secretario una ciudad bajo su jurisdicción. El alcalde hizo una gran cena para dar la bienvenida y arregló la mejor habitación, que estaba en el 27 piso del mejor hotel de la ciudad. Durante la cena, el gobernador estaba muy contento, dijo que la ciudad había logrado un gran desarrollo y el alcalde era el mejor contribuyente. El “contribuyente” estaba muy feliz cuando oyó esto y creyó que no habría problema sobre su promoción.
Después de la cena, los tres estaban un poco borrachos, entonces el alcalde acompañó al gobernador y a su secretario al hotel. Cuando llegaron al hotel, les dijo un camarero que los ascensores no funcionaban y debían subir 27 pisos a pie. Tal vez debido al alcohol, el gobernador no se enojó nada, al contrario, sugirió que era mejor subir por escaleras para la buena salud, pero cada uno debía contar un chiste o cantar por un rato. Luego los tres empezaron a subir.
Primero, el jefe contó un chiste , otros dos se ríen hasta que se saltaron las lágrimas, así ellos llegaron al 15 piso; luego el secretario cantó una canción local de su pueblo natal. En ese momento todos despertaron del alcohol y estaban muy cansados, pero ya estaban en el 23 piso. El gobernador dijo: ¨Muy bien, estamos casi allí. Ahora, es tu turno, alcalde.¨
Él dijo:¨Mi chiste es muy corto y triste. ¡Se me olvidé traer la llave!¨
Durante la cena, el gobernador estaba muy contento, dijo que la ciudad había logrado un gran desarrollo y el alcalde era el mayor contribuyente. El “contribuyente” estaba muy feliz cuando oyó esto y creyó que no habría problema sobre su promoción.
Después de la cena, los tres estaban un poco borrachos, entonces el alcalde acompañó al gobernador y a su secretario al hotel. Cuando llegaron al hotel, les dijo un camarero que los asensores no foncionaban y debían subir 27 pisos a pie. Tal ves debido al alcohol, el gobernador no se enojó nada, al contrario, sugirió que era mejor subir por escaleras para buena salud, pero cada uno debía contar un chiste o cantar por un rato. Luego los tres empenzaron a subir.
Primero, el jefe contó un chiste y otros dos se ríen hasta que se saltaron las lágrimas, así ellos llegaron al 15 piso; luego el secretario cantó una canción local de su pueblo natal. En ese momento todos despertaron de alcohol y estaban muy cansados, pero ya estaban en el 23 piso. El gobernador dijo: ¨Muy bien, estamos casí allí. Ahora, es tú turno, alcalde.¨
Él dijo:¨Mi chiste es muy corto y triste. Se me olvidé traer la llave!¨
(CHIE)
Me gustó mucho tu anecdota, Angelica! Qué horror ellos tienen que regresar y subir otra vez...
Si yo estuvieta con ellos, dormiría en el suelo enfrente de la habitación.
Un día, un gobernador visitó con su secretario una ciudad bajo su jurisdicción. El alcalde hizo una gran cena para dar la bienvenida y arregló la mejor habitación, que estaba en el 27 piso del mejor hotel de la ciudad.
Durante la cena, el gobernador estaba muy contento, dijo que la ciudad había logrado un gran desarrollo y el alcalde era el mejor contribuyente. El “contribuyente” estaba muy feliz cuando oyó esto y creyó que no habría problema sobre su promoción.
Después de la cena, los tres estaban un poco borrachos, entonces el alcalde acompañó al gobernador y a su secretario al hotel. Cuando llegaron al hotel, les dijo un camarero que los ascensores no funcionaban y debían subir 27 pisos a pie. Tal vez debido al alcohol, el gobernador no se enojó nada, al contrario, sugirió que era mejor subir por escaleras para la buena salud, pero cada uno debía contar un chiste o cantar por un rato. Luego los tres empezaron a subir.
Primero, el jefe contó un chiste , otros dos se ríen hasta que se saltaron las lágrimas, así ellos llegaron al 15 piso; luego el secretario cantó una canción local de su pueblo natal. En ese momento todos despertaron del alcohol y estaban muy cansados, pero ya estaban en el 23 piso.
El gobernador dijo: ¨Muy bien, estamos casi allí. Ahora, es tu turno, alcalde.¨
Él dijo:¨Mi chiste es muy corto y triste. ¡Se me olvidé traer la llave!¨